Don Héctor Lutteroth Camou
LOS
DÍAS DEL COBID-19
0004-22
de marzo de 2020
(Día
04 de cuarentena)
Don Héctor Lutteroth Camou
Por Mario Ortiz Villacorta Lacave
Debido a que dejé de
escribir en FRONTERA por las razones que expliqué en columnas anteriores, me
había quedado con el deseo de rendir homenaje a varias personalidades que han
fallecido en los primeros meses de este terrible 2020. Continúo entonces por
este medio. Dedicaré algunas columnas a recordar a personas muy queridas y
valiosas que se nos adelantaron en su marcha, dejando un grato recuerdo y una
herencia de valores y ejemplos.
El pasado 10 de febrero, Tijuana
perdió a un gran hombre, que supo combinar con acierto y honestidad, sus actividades como
empresario y como administrador en el servicio público, el licenciado en Derecho,
don Héctor Lutteroth Camou.
Nació don Héctor en febrero de 1926 en
Hermosillo, Sonora. En su ciudad natal realizó sus primeros estudios. Sus
deseos de progreso como empresario joven, le hizo emigrar a Baja California en 1961,
cuando llega a Tijuana, para quedarse. Formó aquí, una familia ejemplar,
desarrolló sus empresas y sirvió a la comunidad en diversos puestos públicos y
organizaciones diversas.
Como empresario desarrolló diversas
actividades desde hoteles, radiodifusoras y otras importantes inversiones. Fue
así como se distinguió por ejemplo, en la fundación de la Asociación de
Hoteleros, Formó la Asociación Estatal de Servicios Turísticos y promovió la
Ley Federal de Turismo a nivel nacional.
En BC fue presidente de la Asociación
de Tesoreros, síndico municipal, diputado federal, así como presidente del PRI
Municipal. Fue también Secretario de Turismo del Estado y ocupó un puesto
similar en su natal sonora.
También ocupó puestos directivos en
agrupaciones culturales como la presidencia del Patronato de la Orquesta de
Baja California, del Centro Cultural Tijuana y de la Universidad
Iberoamericana, de la cual fue docente. Participó como directivo de diversas
agrupaciones binacionales como San Diego Dialogue de la Universidad de
California y del Museo de Historia Natural de San Diego.
A pesar de ser un exitoso empresario y
haber cumplido con eficiencia y decoro varios puestos públicos, formó parte de
la primera generación de abogados egresados de la escuela de Derecho del
instituto Cuauhtlatóhuac, que después sería piedra de inicio de la
Universidad Iberoamericana en Tijuana. Posteriormente cursó un diplomado
en derecho y administración pública en la universidad de Alcalá de Henares en
España, tal era su inquietud académica e intelectual, pues también se le
consideró como un hombre culto y sabio.
Ante su fallecimiento, don Héctor fue reconocido
por el alcalde y los principales representantes de la iniciativa privada, como “Un
ser humano de grandes cualidades, un
hombre que formó y forjó a sus hijos con el ejemplo de honestidad, de trabajo,
de esfuerzo y de compromiso con la sociedad y Tijuana. Sin duda alguna fue un
hombre de honestidad y de respeto comprobado, que se preocupó por el progreso
de nuestra ciudad y además, por corporaciones como el H. Cuerpo de Bomberos y
la Policía Municipal. A los 94 años, fue despedido por familiares y numerosos
amigos con una solemne misa en la hermosa Iglesia del Espíritu Santo, en el
Fraccionamiento Chapultepec.
El
autor es catedrático de la Universidad de Tijuana y Cronista de la ciudad.
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